Biodiversidad: Insectos

 

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Importancia de los árboles viejos para los invertebrados (J. I. Recalde)

Rosalia alpina, escarabajo raro y protegido. Michael Chinery, 88

Los árboles viejos y decadentes reúnen dos características destacables desde el punto de vista de los invertebrados.

Por una parte constituyen hábitats estables propios de fases avanzadas del bosque que en la actualidad son muy raros y dispersos a nivel Europeo. En efecto, los viejos árboles dan cobijo a coleópteros especializados cuya supervivencia es totalmente dependiente de la aquéllos. Algunos autores interpretan la existencia de algunos de estos organismos en una localidad concreta como prueba de la continuidad de este tipo de hábitats desde los bosques primigenios postglaciares hasta la actualidad. De acuerdo con esta idea, los pocos viejos árboles actuales constituyen el puente que ha hecho posible la supervivencia de estos insectos hasta la actualidad, aunque sea de manera relíctica.

Se ha demostrado que al menos algunos invertebrados específicamente asociados a los troncos huecos poseen una capacidad de dispersión muy limitada. Esto se explica por lo estable del medio en el que habitan, que puede permanecer durante decenios, incluso siglos, sin apenas cambios. No obstante, la ausencia de cierta continuidad en el espacio (cierto número de árboles viejos por rodal) determina la imposibilidad de la especie de dispersarse fuera del mismo, lo que la aboca a una más que probable extinción local.

Por otra parte, los viejos y grandes árboles son un reservorio de madera muerta de gran diámetro, tanto en lo relativo al tronco, generalmente hueco en mayor o menor medida, como a las ramas de cierto diámetro, algunas de las cuales permanecen muertas en el árbol durante años. A esto añadiremos gruesas raíces muertas ó decadentes. Contrastado con la descomposición rápida de la madera de pequeño calibre depositada en el suelo, los árboles viejos, en tanto en cuanto reservorio de madera muerta de grueso calibre poseen un papel relevante para con la biodiversidad de artrópodos pues esta madera descompone con lentitud permitiendo la estructuración de medios complejos que se acompaña de la instalación de numerosas especies de invertebrados, así como de hongos diversos, que modifican la madera, siendo tanto ellos, como la madera muerta por ellos modificada sustrato para el desarrollo de micetófagos y saproxilófagos especializados y la coorte de depredadores, parásitos y zoosaprófagos que los acompañan.

La relación existente entre la presencia en una localidad de árboles multicentenarios y de fauna rara ó relíctica de invertebrados saproxílicos es clara y reconocida por diversos autores. Es por ello que la protección de determinados insectos pasa indefectiblemente por la supervivencia de hábitat únicamente proporcionados ó bien especialmente asegurados por los viejos árboles. Del mismo modo, la existencia de determinadas especies de escarabajos saproxílicos ó grupos de ellas, en lugares concretos, arrojan luz sobre el valor de estos lugares y pueden constituirse en elementos objetivos de juicio para una adecuada valoración de su interés medioambiental.

 

Los Invertebrados Saproxílicos

Los invertebrados saproxílicos son un grupo muy diversificado de especies y modalidades biológicas, que constituyen la mayor parte de la biodiversidad de un bosque.

Dos machos de ciervos volantes peleando. Michael Chinery, 88

 

Los ciervos volantes (Lucanus cervus) se alimentan de savia que rezuma de los árboles maduros. Sus larvas viven en la madera en descomposición. Son cada vez menos frecuentes (dibujos de Michael Chinery, 1988: Guía de los insectos de Europa)

 

 

En su mayoría son insectos que dependen directa ó indirectamente de la madera muerta ó decadente. Su papel dentro del ecosistema forestal pasa por constituir la base de alimentación de diversos vertebrados, pero no se restringe tan solo a ello ya que el conjunto de los organismos animales y vegetales de la madera en descomposición se encuentran interrelacionados de forma compleja. A este respecto, los hongos lignícolas poseen un papel decisivo al multiplicar las modalidades tróficas de los artrópodos saproxílicos.

De forma simplificada se pueden incluir en varios grupos generales, principalmente, comedores de tejidos lignocelulósicos en diversas fases de descomposición; devoradores de tejidos fúngicos (xilomicetófagos); depredadores más o menos generalistas ó especializados, y saprófagos alimentándose de restos de los anteriores grupos animales.

Su elevada diversificación nos informa de la relevancia de la madera como reserva trófica, ya que desde el punto evolutivo, ella justifica toda diversificación biológica de los organismos saproxílicos, es decir una buena parte de la diversificación evolutiva alcanzada por los insectos.